re encuentro

He vuelto a visitar este mundo deshabitado, este mundo con mis más oscuros y divinos pensamientos sumergidos en el inmenso mar de la rutina, ahogados por la cotidianidad de las acciones repetitivas y monótonas, las mismas palabras, los mismos lugares, las mismas personas, las mismas voces, los mismos corazones . . .  son acciones que se van, palabras que se esfuman pues no logran quedarse de lo comunes y corrientes que son, lugares que dejan de emocionar porque somos obligados a visitarlos, personas que quisieras olvidar pero que al ver sus caras día con día no te dejan arrancarlas de tu vida, voces que se desvanecen en el aire y resuenan como eco en cavernas ensordeciendo tu caminar, jamás las vas a recordar, y de corazones mejor no hablemos pues fue un decir ya que en la rutina los corazones son escasos y difíciles de encontrar. 

Que barbaridad y que mundo medieval el que habita en mi superficie, que emerja ya, de las aguas intranquilas la verdadera y auténtica razón de ser de mi vida, la pasión oculta de la imaginación sin límites y el deseo extasiado de caminar diferente, que emerja el león dormido en mi, y ruja en señal de duelo porque le han dominado mucho tiempo y ahora quiere recobrar su corona. Detrás de esa máscara con semblante de monotonía existe una bestia dormida que quiere cambiar su armonía y quiere componer la melodía de su vida incorporando cosas nuevas día a día. 

Que sea la palabra escrita en piedra moderna la que libere a la bestia reprimida en mi, la palabra que perdura, la verdadera escritura. Es ese mundo de letras el que nos hará libres e invencibles, nos hará ricos y pobres, malos y buenos, creyentes y ateos, blancos y negros, sabios y torpes . . .  pero sobre todo nos hará humanos, dejaremos de ser bestias apasionadas para convertirnos en humanos apasionados.

Y es aquí en este mundo que vengo a dejar mis letras como punto de referencia para brincar entre momentos de noche y de día, de pasado a presente y a futuro, pues lo que se escribe aquí no es más que un punto en el la línea de tiempo de mi vida que fue, que es y que será y que va a existir para recordarse y que voy a poder tocar, y sentir y degustar cuando me llegue de golpe la alegría y la tristeza, la salud y la enfermedad, la ebriedad y la sobriedad, la madurez y la insensatez y así por el resto de mis días. Ya existe una semilla de razón no solo en mis pensamientos, no sólo en mi corazón ni en mi laptop, ya sembré la semilla en un servidor que pueden regar todos y cosechar si les parece enriquecedor. 

Les dejo pues el cambio que combate a la rutina, letras de verdad, letras con valentía.


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