Manifiesto Zapatista en Náhuatl

  Primero de Julio de 2012, nunca se me va a olvidar...

Martes 3 de Julio del 2012 Guadalajara, Jalisco, México

El pasado domingo primero de julio se llevaron acabo elecciones para presidente, diputados y senadores de la república en México en base al sistema de gobierno que nos rige el cuál dictamina que el gobierno es elegido por el pueblo en un ejercicio democrático llamado elecciones.

Este proceso electoral llamado democrático sólo me hizo pensar en una sola cosa y es que los mexicanos no estamos unidos, los mexicanos no pensamos en los demás, los mexicanos no elegimos conforme al bienestar de todos. Pensar diferente no es el problema, y pensar igual no es la solución, entonces ¿Cuál es?. 

Tenemos que regresar al punto base de donde nace todo, de donde parte la vida y ese punto es que todos somos humanos, somos la misma raza, la misma sangre y recordar que vivimos bajo la misma tierra; sí, esa tierra que nos vio nacer a todos por igual pero por desgracia no nos dio la misma oportunidad y no porque la tierra deseara hacerlo sino porque la tierra está dispareja, la tierra tiene grandes abismos, grandes valles y grandes montañas. La tierra es tierra, la tierra no distingue entre sus formas, somos nosotros que no nos gusta voltear al abismo pensando que ahí está lo peor y tratamos de taparlo con las sobras que vamos dejando y que la gente del abismo recoge sin opción, cavamos más profundo de lo que en realidad pensamos que tapamos. Nos gusta caminar en los valles y creer que podemos escalar las montañas, nos dejamos deslumbrar por el brillo que se asoma en la cima de la montaña sin saber que todos los días recorremos el mismo camino y que al llegar la noche volvemos al punto de partida, porque esa montaña tiene caminos sin salida, y la gente de esa montaña siempre trata de desviarnos para jamás  alcanzar la cima que ellos ya han conquistado y que celan con odio. Gente que escarbó con avaricia llevándose toda riqueza de la tierra y sumergiendo gente en los abismos que ellos construyeron. Gente que nos puso una venda en los ojos y nos dejó libres en los valles para que chocáramos unos con otros y comenzáramos a buscar nuestro propio camino vagando sin razón, en vez de que buscáramos la unidad para poder dirigirnos juntos, ese valle que se nos dio verde y florido, lo hemos contaminado y manchado con la rutina y el olvido.

La tierra no lastima, no discrimina, no destruye, el humano sí. Por que no luchamos juntos para sacar a la gente del abismo, para tapar esos hoyos y volverlos a llenar de riquezas, para sacar a la gente de las montañas de su avaricia y compartir con ellos nuestra humildad y corazón. 

Humanos y Hermanos de todo el mundo, no se puede pensar igual, pero si se puede sentir igual. Hagamos de nuestra tierra un lugar parejo en donde podamos caminar todos por igual con libertad, sin odio ni rencor, sin egoísmo ni dolor, algunas veces de las manos otras veces solos pero sabiendo que hay alguien ahí que comparte nuestro mundo.

Aquí les dejo el Manifiesto de personas como tu y como yo que nacieron bajo la misma tierra que exigen justicia por que de alguna forma tu o yo, u otros los tenemos en el abismo. 

No nos sumerjamos en el Olvido!

M A N I F I E S T O   Z A P A T I S T A    E N    N Á H U A T L


Al pueblo de México:

A los pueblos y gobiernos del mundo:

Hermanos:


No morirá la flor de la palabra. Podrá morir el rostro oculto de quien la nombra hoy, pero la palabra que vino desde el fondo de la historia y de la tierra ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder.


Nosotros nacimos de la noche. En ella vivimos. Moriremos en ella. Pero la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se niega el día, para quienes es regalo la muerte, para quienes está prohibida la vida. Para todos la luz. Para todos todo. Para nosotros el dolor y la angustia, para nosotros la alegre rebeldía, para nosotros el futuro negado, para nosotros la dignidad insurrecta. Para nosotros nada.

Nuestra lucha es por hacernos escuchar, y el mal gobierno grita soberbia y tapa con cañones sus oídos.

Nuestra lucha es por el hambre, y el mal gobierno regala plomo y papel a los estómagos de nuestros hijos.
Nuestra lucha es por un techo digno, y el mal gobierno destruye nuestra casa y nuestra historia.
Nuestra lucha es por el saber, y el mal gobierno reparte ignorancia y desprecio.
Nuestra lucha es por la tierra, y el mal gobierno ofrece cementerios.
Nuestra lucha es por un trabajo justo y digno, y el mal gobierno compra y vende cuerpos y vergenzas.
Nuestra lucha es por la vida, y el mal gobierno oferta muerte como futuro.
Nuestra lucha es por el respeto a nuestro derecho a gobernar y gobernarnos, y el mal gobierno impone a los más la ley de los menos.
Nuestra lucha es por la libertad para el pensamiento y el caminar, y el mal gobierno pone cárceles y tumbas.
Nuestra lucha es por la justicia, y el mal gobierno se llena de criminales y asesinos.
Nuestra lucha es por la historia, y el mal gobierno propone olvido.
Nuestra lucha es por la Patria, y el mal gobierno sueña con la bandera y la lengua extranjeras.
Nuestra lucha es por la paz, y el mal gobierno anuncia guerra y destrucción.

Techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación, independencia, democracia, libertad, justicia y paz. Estas fueron nuestras banderas en la madrugada de 1994. Estas fueron nuestras demandas en la larga noche de los 500 años. Estas son, hoy, nuestras exigencias.

Nuestra sangre y la palabra nuestra encendieron un fuego pequeñito en la montaña y lo caminamos rumbo a la casa del poder y del dinero. Hermanos y hermanas de otras razas y otras lenguas, de otro color y mismo corazón, protegieron nuestra luz y en ella bebieron sus respectivos fuegos.

Vino el poderoso a apagarnos con su fuerte soplido, pero nuestra luz se creció en otras luces. Sueña el rico con apagar la luz primera. Es inútil, hay ya muchas luces y todas son primeras.
Quiere el soberbio apagar una rebeldía que su ignorancia ubica en el amanecer de 1994. Pero la rebeldía que hoy tiene rostro moreno y lengua verdadera, no se nació ahora. Antes habló con otras lenguas y en otras tierras. En muchas montañas y muchas historias ha caminado la rebeldía contra la injusticia. Ha hablado ya en lengua náhuatl, paipai, kiliwa, cúcapa, cochimi, kumiai, yuma, seri, chontal, chinanteco, pame, chichimeca, otomí, mazahua, matlazinca, ocuilteco, zapoteco, solteco, chatino, papabuco, mixteco, cuicateco, triqui, amuzgo, mazateco, chocho, izcateco, huave, tlapaneco, totonaca, tepehua, popoluca, mixe, zoque, huasteco, lacandón, maya, chol, tzeltal, tzotzil, tojolabal, mame, teco, ixil, aguacateco, motocintleco, chicomucelteco, kanjobal, jacalteco, quiché, cakchiquel, ketchi, pima, tepehuán, tarahumara, mayo, yaqui, cahíta, ópata, cora, huichol, purépecha y kikapú. Habló y habla la castilla. La rebeldía no es cosa de lengua, es cosa de dignidad y de ser humanos.

Por trabajar nos matan, por vivir nos matan. No hay lugar para nosotros en el mundo del poder. Por luchar nos matarán, pero así nos haremos un mundo donde nos quepamos todos y todos nos vivamos sin muerte en la palabra. Nos quieren quitar la tierra para que ya no tenga suelo nuestro paso. Nos quieren quitar la historia para que en el olvido se muera nuestra palabra. No nos quieren indios. Muertos nos quieren.

Para el poderoso nuestro silencio fue su deseo. Callando nos moríamos, sin palabra no existíamos. Luchamos para hablar contra el olvido, contra la muerte, por la memoria y por la vida. Luchamos por el miedo a morir la muerte del olvido.

Hablando en su corazón indio, la Patria sigue digna y con memoria.

... porque yo si elegí pensando en todos. ★ 

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