Cuarto oscuro

Volteo a mi alrededor y de nuevo me encuentro sola, a oscuras y escuchando esas canciones que te hacen recordar y sentir pentapolar . . .

El mismo sentimiento que ahoga esa oscuridad donde no se filtra ni el más mínimo sentimiento "protón", todo es ausencia de luz y falta de amor, ó tal vez demasiado amor y mucha luz los cuales me ciegan en el infinito de mi mente. Esa mente tan poderosa que puede cambiar de estado al instante, donde puedo ir hacia ti y regresar contigo entre mis brazos, traerte de regreso a pintar mi vida de colores y en la calle codo a codo ser mucho más que dos.

No sé qué es lo que he hecho o dejado de hacer, no sé que ha cambiado en mi o qué estupidez de las que hago a diario son las que te alejan de mi, pero mi único pensamiento apunta a que soy yo, y si soy yo, ya volví a caer en el juego macabro de la vida, porque pensé en mi y no en ti, porque el egoísmo está presente y porque no dejo de creer que estarías mejor sin mi en un modo tan egoísta que recita lo importante que me siento en tu vida, ¿cómo saber si esto es verdad? alguna seña me haz dado, o ¿todo lo he inventado?. 

Vuelvo al pasado y brinco al presente como si se tratase de un agujero de gusano en el universo de mis recuerdos (nuestros recuerdos), esos que guardo con celo de cualquiera que quiera arrancármelos, llegando al punto de pelear contigo y conmigo misma para que no desaparezcan, y me encuentro con tantas verdades y falsedades, y todas mías, y todas puestas ahí por mi, ordenadas a mi juicio y parecer, a mi conveniencia : (

Veo tu rostro tan claro en mi mente que mis ojos son capaces de verte en la oscuridad, estás presente, y de repente te vas, te alejo y no pierdo tiempo para alejarte más. Como si fuera tu culpa me alejo de ti, eso parece, pero la única verdad detrás de verte alejarte de mi por tu propia voluntad es que no quiero estorbarte, es que sé que te hago mal y no quiero amargar más tus días y tus noches, es que veo cómo sufres por aguantarme y cómo es tu batallar de cada día. No es que no me quieras, es que me necesitas lejos . . . 

Quiero ser tu soporte, quiero ser tu pilar, quiero ser eso de lo que no te debes preocupar, eso de lo que te puedes apoyar para levantarte, y para acostarte, eso de lo que se sienten confiadas las personas, de lo que se sienten orgullosas de tener a un lado y de lo que jamás quieren olvidar. Aún no logro leer tus pensamientos, aún me cuesta comprender tus cambios, aún no sé medir tus pasos, aún no puedo anticipar tus movimientos, aún no puedo sentir como tú, aún no puedo caminar a la par, aún no soy como se debe, aún no ... y antes de decir que aún no soy lo que tu mereces, diré que no soy quién para decir lo que mereces, o lo que quieres. No lo soy, y tal vez no lo seré, porque jamás sabré lo que piensas, ni cuál será tu siguiente movimiento, ni medir tus pasos, ni sentir como tú, ni caminar a la par, ni ser como se supone debería ser. Porque no es eso lo que me hará tu soporte, no es eso lo que te hará confiar, todo se trata de tu voluntad para dejarme entrar y mi voluntad para lograr ser esa a la que quieres dejar entrar, de dejar el pasado y ver el presente por el que vivimos, de verte respirar a mi lado y reaccionar a tu ritmo, sincronizar mi vida a la tuya, hacerte mío y tenerte a mi lado, de dejar de ordenar a mi juicio y conveniencia para combinar lo tuyo y lo mío. Y de que veas en mi lo que ha cambiado, y que ha mejorado, y olvides de mi lo que ya no es ni será, porque todo se ha borrado.

Soy yo, eres tú, somos los dos, no es ninguno, es nuestra vida juntos 

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