Mujer - Parte I

El día en que entendí lo que significa ser mujer no pude evitar hacer un gesto de desagrado, una cara marchita pudieron ver los que estaban a mi alrededor en ese momento, y creo en realidad que nadie pudo ver esa cara, pues cuando alguien entiende ese tipo de cosas, se encuentra solo. Trato de imaginar el momento pues realmente no lo recuerdo con exactitud, solo recuerdo / imagino mi cara y ese gesto tenebroso que muy pocos han de conocer. Les relataré entonces lo que imagino / recuerdo de ese momento y cómo es que llegué a comprenderme como mujer.

Imagino una tarde de verano, será Agosto tal vez; una tarde con cielo nublado y el corazón probablemente fuera de su lugar saltando en mi habitación como loco desquiciado, rebotando en la ventana como bicho volador queriendo salir sin saber que está atrapado y que el cristal transparente le hace ver una realidad a medias. Me imagino sentada en la cama frente al televisor apagado, las manos caídas en mi regazo, hombros encogidos y espalda curva, luz apagada y solo unas cuantas luces entrando por las persianas. Yo miro el mueble frente a mi, con mirada perdida, viendo un punto fijo y la mente como poseída por los recuerdos y las ideas. Traigo el pelo suelto y antes de quedar ahí ensordecida buscaba mi pijama para dormir, simples cosas rutinarias que suelo hacer al llegar a casa.

Ahora puedo imaginar y casi recordad lo que me llevo a ese estado vegetal, ya que mi corazón saltaba por la habitación queriendo escapar, y muy fuera de mi, fue fácil caer en depresión, ya sin corazón cualquier protón se convertía en electrón dando carga negativa a todo mi cuerpo. Inspiradoramente era una presa fácil, podían decir de mi lo que quisieran y aceptaría cualquier falsa acusación, cualquier idea vaga de mi personalidad podía ser ofendida y criticada y yo solo diría que es verdad; en fin imaginen ahí un costal de papas dispuesto a recibir golpe tras golpe. De pronto una idea golpea mi cabeza, como relámpago se encienden mis ojos y siento una descarga en el cerebro, el cuerpo empieza a reaccionar a tremenda idea, y se lleva las manos a la cara y agitando la cabeza de derecha a izquierda, niega lo que llegó de pronto y sin previo aviso. Sí, es ahí cuando te das cuenta de una verdad incómoda, de una verdad ilegal en tus pensamientos pues no le haz dado permiso de ser aceptada y de pisar la tierra de tu identidad, porque déjenme decirles que si las personas fueran un planeta tierra, la identidad sería uno de esos países al que cada idea debe entrar con papeles oficiales, y debe pagar el permiso y ser juzgado antes de pasar; con la justificación de que no se puede entrar a ese país sin comprobar su identidad, ¿de donde viene y a dónde va?, ¿qué hará y que obtendrá al entrar?, ¿qué se llevará al salir?.
Imaginen un consulado de ciudadanas ideas interrogando a cada nueva solicitante hablando otro idioma y dejando claro cuales son las reglas de ese país y que si hace algo ilegal alterando el orden de las actuales ciudadanas lo pagará muy caro. Y así, bajo amenaza esa nueva idea forma parte ya, de tu identidad. Tal vez se nacionalice o tal ves solo va de entrada por salida, eso solo el tiempo lo dirá. Las decisiones que tome dentro serán las que definirán su destino.

Y el juicio de esta idea repentina, al ser juzgada se convirtió en verdad. No muy bien aceptada, pero sin fundamento alguno por el cuál negarla, innegablemente, es una verdad, dolorosa, pero al fin y al cabo verdad. Y díganme, ¿qué es la verdad?, estoy segura que mucho no tienen ni idea y curiosamente no es lo que nos dicen los padres, si bien ellos nos confían su verdad, al final cada quien tiene la suya. La verdad abarca desde la honestidad, sinceridad humana y muchas veces hasta la buena fe y otras veces comunes acuerdos en la sociedad o bien lo que conocemos por realidad. Abundaré un poco mas en esto para dejarles claro que tipo de verdad es ser una mujer, por favor no pierda total cuidado en relacionar todas las posibles verdades y hacer su propio juicio (No se abarca todo el término verdad, sólo lo bien necesario). Aquí pues un ejemplo de cada una:

Verdad como Honestidad:
Esa madre dice que ama a sus hijos, desde que los vio nacer.
EL amor de madre siempre será algo que consideremos honesto, por lo tanto se convierte en una verdad.

Verdad como Sinceridad Humana:
Dijo mi papá que debo ser responsable y estudiar
Los padres suelen decirnos cosas que nos ayudarán y marcarán como personas, y viniendo de una persona que te tiene en su casa, te da comida, vestido y techo solo por haber salido del fruto de su amor con tu madre lo que digan se convierte en verdad.

Verdad como Buena Fe:
Esa señora mayor de allá me dijo que un remedio de cebolla con miel me haría bien para esta tos, pero no sabe que yo padezco de asma y siempre me da con cierto clima. Lo dijo de buena fe.
Actuar por el bien de otra persona aún si no conocemos su historia o cómo se siente, son actos de buena fe, y dar una palabra de ánimo, consejos y demás siempre serán esas verdades que reconfortan mas.

Verdad como Común Acuerdo de la Sociedad:
Si estudias una carrera podrás conseguir un buen trabajo.
Nadie asegura eso, pero entre los comunes acuerdos sociales las personas suelen asegurar ese tipo de cosas como si fueran verdades. Sabemos que el hecho de estudiar una carrero nadie nos puede asegurar una buen trabajo al terminar, pero es una verdad.


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